Alejandro Gutiérrez (PROCESO)
MÉXICO, D.F. (apro).- La detención de la
exlideresa magisterial Elba Esther Gordillo supone un golpe de autoridad y un
“serio aviso” del presidente Enrique Peña Nieto a los poderes fácticos, dice en
su editorial el diario español El País.
“La detención de la histórica y
todopoderosa jefa del sindicato de maestros de México (millón y medio de
miembros), acusada de desviación y apropiación de unos 155 millones de euros,
constituye un golpe de autoridad del presidente Enrique Peña Nieto, a solo tres
meses de tomar posesión, por lo demás característico del comienzo de algunos
mandatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
“La maestra entre rejas supone un serio
aviso para otros poderosos e intrincados intereses que se van a interponer en
los planes del jefe del Estado para reformar y abrir la segunda economía
latinoamericana y combatir una enquistada corrupción política y
administrativa”, destaca la editorial.
El texto, titulado “Regenerar México”,
señala que el golpe a la expresidenta vitalicia del SNTE está relacionado con
la “ambiciosa” agenda modernizadora prometida por Peña Nieto y apunta a algunos
“elefantes sagrados” de México, así como a lograr la reforma fiscal.
De acuerdo con El País, entre los objetivos
del presidente figuran: abrir al capital privado el monopolio petrolero y
gasista estatal Pemex, aflojar el férreo control del magnate Carlos Slim sobre
la industria de las telecomunicaciones o de la cadena Televisa en televisión.
Dichos planes, señala el rotativo,
enunciados por “un presidente elegido con muchos menos votos de los previstos y
acusado de ser una marioneta de algunos poderes fácticos –incluido el sindicato
mafioso de Elba Gordillo” han sido impulsados a través del Pacto por México.
La primera concreción, abunda El País, se
cristalizó con la reforma educativa “que arrebata el control de una etapa
crucial de la enseñanza al corrupto y medieval sindicato entre cuyas prácticas
de décadas figuran la venta del empleo o su traspaso de padres a hijos”.
Sin embargo, advierte que en caso de que el
presidente esté realmente dispuesto a concretar sus planes reformistas, “no le
va a resultar fácil” y sus buenas intenciones “pueden ser descarriladas por el
poder tentacular, político y económico, acumulado por monopolios y caudillos
sindicales del propio PRI”.
Además, como en el caso de su predecesor,
Felipe Calderón Hinojosa, su gobierno está marcado por los “gravísimos”
problemas de seguridad que padece México.
“En este terreno, Peña Nieto tiene como
primer e impostergable reto el de aclarar la suerte de los centenares de
desaparecidos —seguramente miles— a manos de las fuerzas de seguridad entre
2006 y 2012. Esos crímenes impunes deben ser asignatura primordial de su
Gobierno”, sostiene El País.
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