Un grupo de chinos en una calle debe Beijing
abre unas latas que parecen refrescos.
Pero no, al acercarnos, nos percatamos de que
lo que en realidad hay dentro de esas latas no es más que… aire fresco.
Y es que, hoy día, el aire puro es algo muy
preciado en la capital china.
Es la iniciativa del empresario chino Chen
Gwong-Beeyow, uno de los hombres más ricos del país.
"Vendo este aire puro para recordarle a
todo el mundo que debe proteger el medio ambiente, si no lo hacemos, dentro de
10 años nuestros descendientes tendrán que llevar máscaras de gas", dice
Chen.
El empresario regaló el miércoles cientos de
estas latas de lo que dice ser aire puro en las calles de Beijing.
Uno de los transeúntes que consumió el aire
de estas latas dice que la primera vez que las vio pensó que era una bebida.
"Jamás me hubiera imaginado que era aire fresco. Es genial. Recuerda la
gente que use menos combustible y que hagan todo lo posible por el aire de
Beijing".
Otro dijo que "ya sea una artimaña o una
declaración social del señor Chen, es muy relevante ahora. Si sigue empeorando
el aire tendrá mucha demanda".
Chen es un multimillonario muy conocido,
empresario y filántropo, y muy dado a darse publicidad.
Sus detractores dicen que este intento de
vender aire puro no es más que una artimaña. Sin embargo, Chen discrepa y
compara su lata de aire con el agua embotellada.
"Nada de lo que hago lo hago por la fama
o por beneficio propio. Sólo quiero utilizar los años que me quedan de vida
para decirle a la gente que proteja el medio ambiente, que tenga buen corazón y
haga el bien", afirma Chen.
El empresario dice que ha estado recogiendo
aire puro de zonas remotas de China desde el año pasado, y planea ofrecerlo en
varios sabores como por ejemplo "Tibet prístino". Por ahora, el
precio de sus latas es desde cinco yuanes, el equivalente a 0,80 centavos de
dólar cada una.

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